Guillaume

Guillermo trajo la psicodelia y la reflexión al chozo.

Despertó las entrañas de la tierra, que se manifestaron a través del fuego y de la luna, con sombras y vibraciones dirigidas directamente al alma, a los cuerpos vacíos, a los suspiros más hondos.

La ingeniería de Guillaume, disfrazada de eficiencia, es reflejo del inconformismo, de identificar la inercia que llega del exterior, y respetar la que proyecta el ser inquieto y rebelde que lleva dentro.

Cada cual tuvo su espacio, para ser y decidir, a pesar de los desacuerdos, este acuerdo contribuyó a la armonía y al confinamiento de cada uno en su agencia.

(…) amor y (…) comunicación, expectativas digitales, soledad impuesta, aislamiento. Cuántas conversaciones en las que me perdí por no querer escuchar. Cuántas lecciones traías. Algunas se quedan, otras volverán enriquecidas de tus nuevos horizontes.

Se ahorrará agua, ansiedad, quién sabe si sufrimiento, quién sabe cuál es el precio verdadero de ese ahorro, Guillermo.

Pero gracias, gracias por mirar con tanto respeto. Por aceptar los impulsos y las imposiciones, y por la coherencia y la consecuencia en tus hechos.

Somos lo que hacemos.

Espero que vuelvas pronto y bailemos, ¡mucho!

¡Elesdí is super nice!

 

 

Amor de hombre

A esta planta, la tradescantia, también la llaman miseria. Existen muchísimas variedades de miseria, tantas como de amor de hombre.

El mío, mi amor, como hombre, se está dejando llevar por la primavera, descontrolada por el sol que llega después de las mil aguas de abril.

Apreciar la belleza de esta explosión de vida, este mensaje entregado al presente.

No tengo ganas de palabras, solo de flores, y de amor de hombre.

 

 

 

Infodemia

Nada de pandemia, aquí la amenaza empieza por info…

Es obvio el protagonismo que la información ha tomado estos días. Más allá de los riesgos asociados a cualquier virus -ante los que debemos tener todas las precauciones-, los titulares tienen un alcance mucho mayor, pues llegan a casi la totalidad de la población, generando una situación generalizada de desconcierto e incertidumbre, provocada, en gran medida, por la forma en la que consumimos contenidos digitales. Somos adictas y adictos a la actualización permanente, al último dato, a los titulares más impactantes, ¡nos encanta que nos remuevan las emociones!

Desde la perspectiva de la formación a lo largo de la vida, el refuerzo de las competencias digitales, la mejora de la empleabilidad, el desarrollo de una actitud crítica o los planteamientos de la Agenda 2030, el elemento digital se ha convertido en el eje vertebrador del nuevo modelo social, económico, político y cultural.

Cuando hablamos de un uso seguro, crítico y responsable de las tecnologías digitales, es decir, de la competencia digital, nos referimos a la capacidad de tomar decisiones que contribuyan a mejorar nuestras oportunidades de desarrollo pesonal y profesional, evitando riesgos innecesarios y contribuyendo a la construcción de una sociedad cohesionada e integradora. Estas proclamas toman hoy en día más peso que nunca, cuando el llamamiento a la calma y a la responsabilidad cívica se ve desvirtuado por la difusión descontrolada de información manipulada, inexacta e incluso sátiras que influyen en la percepción de la realidad de una parte importante de la ciudadanía.

Me pregunto, ¿habría el mismo número de personas en los hospitales si no hubiera smartphones?

La crisis que estamos viviendo no podría entenderse sin la omnipresencia de las pantallas, actualizándose en tiempo real con los datos que produce esta pandemia en todo el mundo. Una infodemia descontrolada, con efectos incalculables sobre la economía, la salud, el empleo y las dinámicas sociales. E insisto, con todo el respeto a los riesgos de este virus para la salud, y sin perder de vista las tasas de mortalidad de otros virus, del cáncer -tabaco, azúcar, alcohol-, los infartos o la carretera. No menos alarmantes.

El trabajo a distancia resuena también como una solución que podría contribuir al control de esta gripe, al igual que otras medidas basadas en las tecnologías digitales para reuniones, para la adaptación de determinados servicios públicos (sistema judicial, atención médica primaria, gestiones con la administración pública) y privados (aquí es donde ahora vienen importantes oportunidades de innovación para el emprendimiento), y que consolidan profesiones cuyas tareas no están vinculadas con un espacio físico.

Para todos estos escenarios, las competencias digitales, el espíritu crítico y la capacidad de adaptación al cambio, junto la predisposición a aprender, trabajar, colaborar,… en entornos digitales, se convierten en requisitos indispensables a la hora de desenvolvernos con éxito en un mundo digital en continua transformación, especialmente en situaciones tan críticas como la actual, que servirán, sin ninguna duda, para avanzar en el proceso de transformación digital de muchos sectores en los que hoy han saltado todas las alarmas: la educación, la alimentación, los eventos presenciales, los transportes,….

La dimensión física también requiere de nuevas perspectivas innovadoras, una nueva organización social que capitalice el potencial de las tecnologías digitales sin olvidar la disponibilidad de recursos naturales y humanos, las infraestructuras y la sostenibilidad de las formas de vida que cada comunidad viene desarrollando, la dependencia en cuanto al abastecimiento de productos y servicios y la necesidad de generar valor dentro y para la propia comunidad, para lo que existen modelos de desarrollo más tradicionales y autosuficientes, no tan lejanos en el tiempo.

Si sobrevivimos, que sobreviviremos, el tiempo que viene requiere de grandes dosis de creatividad y compromiso, de capacidad a la hora de integrar los avances tecnológicos con la diversidad de la vida en el nivel más local, de combinar la disponibilidad de tierra, agua y aire con las manifiestas carencias de las inhumanas ciudades. Seamos coherentes.

Aprender la lección. Que esto sirva para algo.

Quedémonos en casa y reflexionemos.

Somos lo que hacemos.

Arriate

La última Luna Nueva de invierno es la que aconsejan para hacer acopio de materiales naturales para construir: cañas, retamas, juncos, mimbres. Su savia se rige por la luna. A partir de hoy, la sangre blanca comienza a regar con más fluidez para que las plantas se entreguen al despertar de la primavera (todo esto sin el más mínimo rigor,…).

Año tras año, esta luna marca un cambio importante.

En esta ocasión, la visita de Nele, Lena, Ingo y Pepe ha devuelto al chozo su carácter bohemio y silencioso, la música elegante, los brindis de miradas profundas y el trabajo concienzudo para rematar lo que hace tiempo se empezó.

Y esto es la hOSTia!

La hOSTia surgió allá por el 2014, en el 2 de la Gretschelstrasse del Bülowviertel al este (OST) de Leipzig. Era por entonces cuando en el sótano, de aquella nuestra casa, empezaban a materializarse aquellos planes de fiestas. Con la confianza que dan los éxitos y las frustraciones, la hOSTia ha seguido su camino hasta llegar al suroeste extremeño. ¡Tantos años! Aquí vuelve la frescura y las ganas de aquel espacio de unfertigkeit en el que todo era posible. La motivación que surge cuando la gente se echa palante, propone, hace.

Somos lo que hacemos.

¡Y en carnavales hemos hecho un arriate!

El arriate tuvo una visita muy esperada, de la que el notario y las estrellas del martes de carnaval dieron fe.

Gracias.

 

¡Intrépido! ¡Ácrata!

Con arrojo, con valor, asumiendo que los miedos son los que nos marcan el camino, entendiendo que han sido muchos los errores y, por tanto, muchas las lecciones.

Apartando la reflexión para otro momento e izando la bandera de la osadía.

Por la creación de espacios místicos, ácratas, esdrújulos, pacíficos, donde lo que pase nazca de la voluntad y la inspiración y la legitimidad sea la que a cada cual le ofrezca su corazón.

No, no espero nada, solo a mi intuición, que me siga marcando el camino.​

Aquello tan hermoso que un día fue, ya no es. Hoy vienen nuevos equilibrios, nuevas técnicas, nuevas formas de expresión de la belleza, que lo bello, al fin y al cabo, está por todas partes.

Ahí siguen las estrellas, ahí siguen las plantas y los sueños, ahí sigue el ímpetu, la alegría y las ganas de vivir, de construir y de seguir creciendo.

 

 

 

02022020, ¡capicúa!

¡Que las raíces de mi casa sean de encina!

El 2 de febrero de 2020 es capicúa, de esos números marcan hitos. Hito tras hito.

Otro nuevo ciclo, un adelanto de lo que será una primavera prematura, espermatozoides de bellota fecundando la pared de piedra y barro.

Espirales dibujándose sobre la cubierta recíproca.

Las simples cosas, esas de las que uno se despide insensiblemente, esas a las que les damos la bienvenida para entregarlas al devorador paso del tiempo, el que las madura, el que las embellece, el que las destruye.

Luna nueva, nueva estructura

La sensación de que hoy empieza todo vino antes de saber que anoche fue luna nueva; y que hoy arranca el año nuevo chino. Parece que el inicio de esta década trae presagios positivos, con nuevas energías que dejan atrás esta época de bloqueo y energías negativas. ¡Menos mal! ¡Ahora sí!

El año que hoy comienza es el de la rata, mi animal en el horóscopo chino, así que, ¡es mi año! Hoy, justo hoy, 5 días después de mi cumpleaños. Pero la sensación de renovación va más allá de lo que augura el horóscopo chino: el chozo también se pronuncia.

Nuevas estructuras, nuevos equilibrios. Confiemos en la reciprocidad, que cada uno asuma su responsabilidad; los compromisos han de ser con el todo, mi compromiso no es contigo, que eres un elemento más de un todo, mi compromiso es con el todo.

Luna nueva, nueva estructura, que no es más que el “conjunto de relaciones que mantienen entre sí las partes de un todo”, o el “modo de estar organizadas u ordenadas las partes de un todo”. La estructura recíproca de la cubierta simboliza un tiempo de orden y serenidad. Del interior del alma, digo, del chozo, han desaparecido obstáculos que bloqueaban el fluir de la energía, impedían contemplar la plenitud del espacio y, a pesar de que pudieran resultar útiles en determinados momentos, son vestigios de algo que ya ha quedado atrás.

Estamos en un nuevo tiempo. La estructura está consolidada, descansa sobre una base sólida y estable.

Demos rienda suelta a la imaginación para disfrutar de los matices, para diseñar lo que viene, ¡lo importante ya está aquí!

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