Agua inesperada

Ya hacía meses que no llovía.

Es asombrosa la capacidad de las encinas para soportar  meses y meses de sequía. Resistir esos vientos secos y cálidos que embisten sus copas,  sostenidas por ramas, que más que ramas son los jeroglíficos de nuestra historia.

Ramas fuertes por naturaleza, debilitadas por los negocios de los pueblos.

Este agua inesperada devuelve el polvo al suelo, levanta olores y sensaciones de otoño y alegra el verde de las hojas.

 

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Encinas, a sus puestos

Las encinas resisten. Son fuertes. Son el batallón en el frente contra el silencioso ejército que avanza con el desierto.

Hoy reciben el aviso de los batallones lusos, mensajes de humo que llegan advirtiendo de un desastre que, lejos de combatir, aceleramos con nuestras prácticas, bien por abandono bien por sobreexplotación, es cuestión de gestionar con cabeza y, sobre todo, con corazón.

El Bosque Mediterráneo y, por ende, La Dehesa, claman socorro a quienes lo han llevado al abismo. Nosotros, las civilizaciones mediterráneas, a las que acogieron aquellos bosques prósperos y generosos, somos hoy responsables de devolver al entorno el equilibrio natural del que, como especie autóctona, requerimos para mantener nuestra forma de vida.

 

Campaña elecfloral

No sé a quién votar. La verdad es que todas están haciendo muy buena campaña. Están mostrando sus mejores flores, pero ya sabemos que luego llega el invierno y tó se queda en ná. 

La verdad es que viéndolas así de espléndidas, tan rojas, tan moraditas, tan coloridas, tan echás palante, entran ganas de dejarse convencer por sus cantos de sirena, aplaudir cuando se ponen de cara al sol, cada una entonando su himno, soberbias y altivas. Todas ellas animadas por ejércitos de yerbas comunes que las vitorean, en un afán de sentirse parte de algo, aunque sea solo durante un par de semanas.

¡Qué más da si son venenosas o duran tres días! A mi madre le gustaba la roja y yo para las azules ni miro. Las lilas me llaman la atención, mucho, pero las conozco hace poco y no me fío, el año pasado salieron muchas, pero este año, ¡ni la mitad! Han salido algunas naranjas, preciosas, ¡con unas ganas! Pero me tienen mosca, el color les cambia de un día para otro, y hay veces que no sabes por dónde van a salir.

Y están las que no florecen nunca, que han entrado en campaña sabiendo que su flor  no hará acto de presencia, no confundamos a estas con aquellas otras flores verdes que se secan antes de madurar, esas pobres, ignorantes, son dignas de lástima, a las que me refiero son a esas otras que le dan vigor al jardín, a esas hojas verdes que recogen la luz para llenar de vida el huerto, el parque y los bosques, esas suelen estar al pie del cañón todo el año, así que creo que finalmente voy a decantarme por el verde de toda la vida, por las que han demostrado fidelidad a pesar de las dificultades. Eso sí, benditas las campañas, que los capullos afloran para engatusar a clientes quienes solo se interesan por el color, y quieras que no, el espectáculo es entretenido.

 

Tierra, agua, aire y fuego

Es la primavera ese tiempo en el que todo es posible.

Explosión en todas direcciones. Risa y llanto sin ton ni son pero con alegría. Optimismo descontrolado. Escenario de la Resurrección de la Vida.

Tierra es mi cuerpo, agua mi sangre, aire mi aliento y fuego mi espíritu.

El instinto salvaje y puro de quien va descubriendo su propia existencia es la esperanza de este mundo, que parece haberse olvidado de su esencia.

Gracias Jara, Diego y Antonio.

Vuestras pócimas mágicas han revitalizado nuestros cuerpos cansados. Vuestra curiosa inocencia ha despertado arco iris y tempestades. Las estrellas aún chismorrean sobre vuestras preguntas indiscretas acerca de su edad y su peso. Tan lejos y tan cerca. Vuestro sueño profundo ha calmado a los demonios del pasado.

No sabéis cuánto han disfrutado vuestras madres, vuestros padres y sus amigos al veros felices y libres.

El chozo os espera con las puertas abiertas de par en par.

 

 

Biodiversología

Son versos, las flores de las pilistras, ocultas entre los tallos de esbeltas hojas verdeoscuras. Y poemas son las abejas zumbando entre el cantueso y el romero. Y las estrofas de menta, tomillo y manzanilla que riman con el jazmín, el orégano y la hierba Luisa. Las gramíneas le dan ritmo al recital de la biodiversidad a este lado de la valla. Más allá no vayas. Quédate aquí y mira la zarza mora, el acebuche, el lentisco y el galapero, que al otro lado de la valla, sola la retama, resiste al desastre de este tiempo tan triste. Aquí caléndulas, margaritas, cardillos, capuchinas, geranios y gitanillas alegran al que da la espalda a la verdad, al que se refugia en la biodiversología para no morir de pena.

 

Conjuros, hechizos y plegarias

“The Howl of the Oak Owl”, así la bautizó Sampo, el tedioso constructor de esta obra de arte. Una creación mística. Un espacio mágico. Una estructura firme, inspiradora, independiente. Abierta y cerrada. Ramas de encinas conectadas entre sí, con el suelo y con el cielo. Hiedra, Madreselva, Capuchinas, Pasionarias, Encinas y Alcornoques hincan sus raíces en la base de esta suntuosa cúpula que tantas sorpresas nos depara.