Sobre padres e hijos

La obra de ayer en el Espacio Guindalera de Madrid, ‘Sobre padres e hijos’, me mantuvo abstaído durante la hora y cuarenta minutos que duró.

El choque generacional, el conflicto entre lo que somos y lo que queremos ser, el rechazo a las manías de madre y a las expectativas de padre, que no son sino rasgos de uno mismo que tan pronto detesta como defiende, luchas internas, contradicciones que atormentan a quien trata de definir su postura mediante la combinación del compromiso, -en mi caso- la ruptura política, el rechazo a la herencia recibida, la coherencia y la búsqueda de la justicia y la libertad, integrando en esa postura la amistad, el amor, el miedo, la familia y los valores.

Siempre quise presenciar una conversación entre una de esas madres de negocios con la espalda erguida y su heredero. Escuchar los argumentos que sostienen el status quo político, en el jardín de una casa burguesa, donde tío y madre viuda, defienden el respeto al legado recibido y alertan ante el peligro de destruir el bienestar alcanzado.

También me llamó siempre la atención el desarraigo de esas reinvidicaciones universitarias y urbanas para con sus orígenes. Sus propuestas rupturistas y su desapego con las comunidades rurales donde crecieron y donde se fecundaron esas ansias de libertad.

Tanto el desarraigo como la veneración a la herencia son elementos centrales de esta historia en construcción, que recrea escenas cotidianas en cualquier familia en la que madres e hijos, vecinas, tíos y sobrinos, traten de intercambiar su visión del mundo y sus fórmulas para dar respuesta a los desafíos de la sociedad.

En la obra, las flores, de desafortunado plástico, en un impecable escenario, son las que nos llevan del campo a la ciudad, de la sencillez a la opulencia, de la resignación a la soberbia, de una familia a otra. Y en este ir y venir, una elegante y delicada narradora acompaña al espectador en una reflexión permanente sobre este conflicto, el generacional, que persigue al ser humano desde los orígenes de la filosofía.

La seductora dama y su pasado, complementan una historia en la que, como dijo Segismundo: ‘todos sueñan lo que son, aunque ninguno lo entiende’.

http://www.madrid.org/surgemadrid/2018/padres.html

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