Infodemia

Nada de pandemia, aquí la amenaza empieza por info…

Es obvio el protagonismo que la información ha tomado estos días. Más allá de los riesgos asociados a cualquier virus -ante los que debemos tener todas las precauciones-, los titulares tienen un alcance mucho mayor, pues llegan a casi la totalidad de la población, generando una situación generalizada de desconcierto e incertidumbre, provocada, en gran medida, por la forma en la que consumimos contenidos digitales. Somos adictas y adictos a la actualización permanente, al último dato, a los titulares más impactantes, ¡nos encanta que nos remuevan las emociones!

Desde la perspectiva de la formación a lo largo de la vida, el refuerzo de las competencias digitales, la mejora de la empleabilidad, el desarrollo de una actitud crítica o los planteamientos de la Agenda 2030, el elemento digital se ha convertido en el eje vertebrador del nuevo modelo social, económico, político y cultural.

Cuando hablamos de un uso seguro, crítico y responsable de las tecnologías digitales, es decir, de la competencia digital, nos referimos a la capacidad de tomar decisiones que contribuyan a mejorar nuestras oportunidades de desarrollo pesonal y profesional, evitando riesgos innecesarios y contribuyendo a la construcción de una sociedad cohesionada e integradora. Estas proclamas toman hoy en día más peso que nunca, cuando el llamamiento a la calma y a la responsabilidad cívica se ve desvirtuado por la difusión descontrolada de información manipulada, inexacta e incluso sátiras que influyen en la percepción de la realidad de una parte importante de la ciudadanía.

Me pregunto, ¿habría el mismo número de personas en los hospitales si no hubiera smartphones?

La crisis que estamos viviendo no podría entenderse sin la omnipresencia de las pantallas, actualizándose en tiempo real con los datos que produce esta pandemia en todo el mundo. Una infodemia descontrolada, con efectos incalculables sobre la economía, la salud, el empleo y las dinámicas sociales. E insisto, con todo el respeto a los riesgos de este virus para la salud, y sin perder de vista las tasas de mortalidad de otros virus, del cáncer -tabaco, azúcar, alcohol-, los infartos o la carretera. No menos alarmantes.

El trabajo a distancia resuena también como una solución que podría contribuir al control de esta gripe, al igual que otras medidas basadas en las tecnologías digitales para reuniones, para la adaptación de determinados servicios públicos (sistema judicial, atención médica primaria, gestiones con la administración pública) y privados (aquí es donde ahora vienen importantes oportunidades de innovación para el emprendimiento), y que consolidan profesiones cuyas tareas no están vinculadas con un espacio físico.

Para todos estos escenarios, las competencias digitales, el espíritu crítico y la capacidad de adaptación al cambio, junto la predisposición a aprender, trabajar, colaborar,… en entornos digitales, se convierten en requisitos indispensables a la hora de desenvolvernos con éxito en un mundo digital en continua transformación, especialmente en situaciones tan críticas como la actual, que servirán, sin ninguna duda, para avanzar en el proceso de transformación digital de muchos sectores en los que hoy han saltado todas las alarmas: la educación, la alimentación, los eventos presenciales, los transportes,….

La dimensión física también requiere de nuevas perspectivas innovadoras, una nueva organización social que capitalice el potencial de las tecnologías digitales sin olvidar la disponibilidad de recursos naturales y humanos, las infraestructuras y la sostenibilidad de las formas de vida que cada comunidad viene desarrollando, la dependencia en cuanto al abastecimiento de productos y servicios y la necesidad de generar valor dentro y para la propia comunidad, para lo que existen modelos de desarrollo más tradicionales y autosuficientes, no tan lejanos en el tiempo.

Si sobrevivimos, que sobreviviremos, el tiempo que viene requiere de grandes dosis de creatividad y compromiso, de capacidad a la hora de integrar los avances tecnológicos con la diversidad de la vida en el nivel más local, de combinar la disponibilidad de tierra, agua y aire con las manifiestas carencias de las inhumanas ciudades. Seamos coherentes.

Aprender la lección. Que esto sirva para algo.

Quedémonos en casa y reflexionemos.

Somos lo que hacemos.

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