Remy | Porche, terraza y silencina.

Don Remigio no ha sido un voluntario más. Llegó una noche mágica con su balafón para llenar de misterio las noches de luna llena. Sus brotes de lentejas nos mostraron una forma mucho más sana y rica de alimentarnos. Cúrcuma, pan de cualquier cosa, ortiga o malva. Fruta y serenidad. Garbanzos. Y una sonrisa casi perenne. Desde Alcohuaz hasta Burdeos. Y de Burdeos al chozo pasando por Galicia. Buena ruta para seguir hasta las alpujarras.

Soluciones, inspiración, paz, música y un gran amor por la vida. El chozo se ha llenado de energía, ha avanzado hacia un camino inesperado. La silencina nos guarda ahora con sus ojos de bellota avellanada, el muro suroeste queda protegido a la sombra de un porche-terraza soñado durante meses. La terraza se ha materializado y las ventanas del primer nivel ya han llegado. No obstante, el tiempo y el trabajo han de integrar tantas novedades, tanta tierra y piedras removidas, en un espacio que no para.

Ahora sólo falta que llueva antes de que el calor lo seque todo.

Menuda sorpresa la que nos tenía deparada el destino.

Gracias Remi y gracias Joni.

Anuncios

Retama, chamosca o escoba.

“Amarga, dura y bravía. Eres como la retama. Amarga, dura y bravía.”

Así empieza la canción de ‘El Agujetas’ que canturreaba mientras cortaba retama, seleccionando las ramas más rectas y tupidas. Entre Jonatán y yo hemos hecho unos 30 haces que ya están colocados sobre el pentágono superior de la cúpula.

Jonatán entendió la técnica rápidamente. Tal y como nos dijo Pedro Cano, el porrinero que más sabe sobre arquitectura tradicional local, “de arriba hacia abajo, entremetiendo”. Pues así lo hizo el de Los Guadalperales, con toda la concentración y su concienzuda perseverancia, rama a rama, retama a retama, haz tras haz. Jugándosela. Y yo, para más inri, pidiéndole que tuviera cuidado.

Para ello ha habido que, una vez más, superar miedos, confiar en el trabajo hecho, experimentar, colaborar, escuchar, preguntar y ser pacientes.

El techo avanza. Me costaba creer que finalmente conseguiríamos hacer una cubierta vegetal, pero ahí esta, con un manto de brezo madrileño repartido por el perímetro del pentágono y una sombrilla de brezo catalán dándole forma a la parte central. Sobre todo eso, un manto de retama de unos 20 centímetros de espesor, bastante más en la parte central y menos en el perímetro, creando así más inclinación.

En fin, dejamos paso a las fotos que ilustran esta nueva etapa del chozo.

One year ago

One year ago, the wall wasn’t still finished. In fact I wasn’t sure if there were going to be enough stones to finish it, but actually there were enough, more than enough! 🙂 By that time Mamen was visiting us (Coko, the little Amapola and me)

DSCI0300

That day, at the beginning of August 2015, the four of us slept outside, watching the stars and enjoying the night temperatures of the dehesa. Oh my dog! What a pleasure! Dreaming among holm-oaks and stars! Last night I also slept outside but this time only with Coko and Thekla! It was a very calm and peaceful night, with a lot of shooting stars. I slept deep and enjoyed the breakfast, probably like Mamen and I did one year ago.

DSCI0282

Probably nobody could imagine that one year later the chozo was not going to be finished, but also nobody could imagine the amount of nice people that visited the chozo and the way that the roof and the space itself is developing. Every day is a new challenge for creativity and new ideas. Every volunteer had the oportunity to share his/her own perspective to the next step.

DSCI0292

How many hands and feet have touched the mud of the walls?  How many ideas went trough these windows? How many dreams are inspired in those clouds? The Sierra Monsalud could give us some answers as she keeps watching over us.

DSCI0299