Flower power

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Gracias

Después de que el fuego lo haya arrasado todo, lo primero que siento es agradecimiento. Gracias a todas esas personas que en estos cuatro años han pasado por el chozo para ayudar, se me vienen a la cabeza momentos mágicos, sueños, ideas locas, horas, muchas horas de trabajo y dedicación, y amor, mucho amor.

Hoy empieza una nueva etapa para El Chozo.

Los muros de piedra han resistido la fuerza del fuego. Un fuego que nunca sabremos cómo surgió pero que ha reducido todo a cenizas. Tantos recuerdos, tantos detalles, tantas plantas, … ¡Madre mía! ¡Qué tristeza, las plantitas! ¡Begoñas, ficus, la tradescantia, el ave del paraíso, las cintas, las pilistras!, ¡qué penita tan grande! ¡Cuánto os voy a echar de menos!

Todas esas personas que me habéis ayudado merecéis también que os pida disculpas. Probablemente esto se debe a una imprudencia. Las brasas que dejé en el brasero eran para que los perros estuvieran calentitos. No era la primera vez que lo hacía y prometo que estaba casi apagado, os aseguro que aprenderé de este error y reitero mis disculpas. Lo siento de todo corazón.

¡Ay las telas! ¡Ay las mantas! ¡Ay los cuadros! Querida mesa camilla con sus sillas, queridos muebles de la basura. Jarilla, querida Jarilla.

Jonatán, cuánto siento que tantos tesoros se hayan ido. No por lo que eran, sino por lo que simbolizaban. La ilusión con la que los fuiste trayendo, para llenar el chozo con cachinos de hitorias de aquella Orellana. Gracias de verdad por tu generosidad, por tu amor, tu comprensión, tu ilusión y tu entrega.

Esa cúpula, majestuosa, sagrada, disculpad amigos, disculpad. Diculpa hermano. Tanto esfuerzo, tanto apoyo, tanta ayuda, tantos momentos. No he sabido cuidar de lo que tanto quería. Eso sí, vuestra energía y generosidad no la pueden quemar las llamas.

Los perrinos y los gatinos están bien. Gracias a Dios. Ya me resultaba raro que Tecla se presentara en casa a las 11 de la noche, la pobre… Menudo espectáculo han presenciado. Explosiones de bombonas, el chozo deshaciéndose entre llamas, la encina rodeada de fuego,… menos mal que aunque ha sufrido un poco, no hay que lamentar daños mayores.

Es momento de mirar hacia adelante. De limpiar. Replantear el proyecto y empezar de nuevo. Lo aprendido durante estos 4 años ha sido mucho. Tantas personas, amigas, amigos, bailes, carretillas de barro, de cal (y últimamente algo de cemento…), tantas conversaciones, viajes con la imaginación a lo que sería posible si… pues ahí retomamos, A pesar de lo duro del momento, se abren mil oportunidades, nuevas ideas que se asentarán en la experiencia de estos años, seguiremos soñando juntxs.

Gracias.

Remy | Porche, terraza y silencina.

Don Remigio no ha sido un voluntario más. Llegó una noche mágica con su balafón para llenar de misterio las noches de luna llena. Sus brotes de lentejas nos mostraron una forma mucho más sana y rica de alimentarnos. Cúrcuma, pan de cualquier cosa, ortiga o malva. Fruta y serenidad. Garbanzos. Y una sonrisa casi perenne. Desde Alcohuaz hasta Burdeos. Y de Burdeos al chozo pasando por Galicia. Buena ruta para seguir hasta las alpujarras.

Soluciones, inspiración, paz, música y un gran amor por la vida. El chozo se ha llenado de energía, ha avanzado hacia un camino inesperado. La silencina nos guarda ahora con sus ojos de bellota avellanada, el muro suroeste queda protegido a la sombra de un porche-terraza soñado durante meses. La terraza se ha materializado y las ventanas del primer nivel ya han llegado. No obstante, el tiempo y el trabajo han de integrar tantas novedades, tanta tierra y piedras removidas, en un espacio que no para.

Ahora sólo falta que llueva antes de que el calor lo seque todo.

Menuda sorpresa la que nos tenía deparada el destino.

Gracias Remi y gracias Joni.

Retama, chamosca o escoba.

“Amarga, dura y bravía. Eres como la retama. Amarga, dura y bravía.”

Así empieza la canción de ‘El Agujetas’ que canturreaba mientras cortaba retama, seleccionando las ramas más rectas y tupidas. Entre Jonatán y yo hemos hecho unos 30 haces que ya están colocados sobre el pentágono superior de la cúpula.

Jonatán entendió la técnica rápidamente. Tal y como nos dijo Pedro Cano, el porrinero que más sabe sobre arquitectura tradicional local, “de arriba hacia abajo, entremetiendo”. Pues así lo hizo el de Los Guadalperales, con toda la concentración y su concienzuda perseverancia, rama a rama, retama a retama, haz tras haz. Jugándosela. Y yo, para más inri, pidiéndole que tuviera cuidado.

Para ello ha habido que, una vez más, superar miedos, confiar en el trabajo hecho, experimentar, colaborar, escuchar, preguntar y ser pacientes.

El techo avanza. Me costaba creer que finalmente conseguiríamos hacer una cubierta vegetal, pero ahí esta, con un manto de brezo madrileño repartido por el perímetro del pentágono y una sombrilla de brezo catalán dándole forma a la parte central. Sobre todo eso, un manto de retama de unos 20 centímetros de espesor, bastante más en la parte central y menos en el perímetro, creando así más inclinación.

En fin, dejamos paso a las fotos que ilustran esta nueva etapa del chozo.

One year ago

One year ago, the wall wasn’t still finished. In fact I wasn’t sure if there were going to be enough stones to finish it, but actually there were enough, more than enough! 🙂 By that time Mamen was visiting us (Coko, the little Amapola and me)

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That day, at the beginning of August 2015, the four of us slept outside, watching the stars and enjoying the night temperatures of the dehesa. Oh my dog! What a pleasure! Dreaming among holm-oaks and stars! Last night I also slept outside but this time only with Coko and Thekla! It was a very calm and peaceful night, with a lot of shooting stars. I slept deep and enjoyed the breakfast, probably like Mamen and I did one year ago.

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Probably nobody could imagine that one year later the chozo was not going to be finished, but also nobody could imagine the amount of nice people that visited the chozo and the way that the roof and the space itself is developing. Every day is a new challenge for creativity and new ideas. Every volunteer had the oportunity to share his/her own perspective to the next step.

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How many hands and feet have touched the mud of the walls?  How many ideas went trough these windows? How many dreams are inspired in those clouds? The Sierra Monsalud could give us some answers as she keeps watching over us.

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