Homenaje a San Pedro

Tras un largo viaje llegamos a la cala de San Pedro. Un lugar mágico, de piedras blancas, (y rojas y amarillas), aguas cristalinas, armonía y distensión en el corazón del Cabo de Gata. Una vez de vuelta, inspirados por la experiencia y casi sin hablar, Jon y yo empezamos a poner una piedra sobre otra, buscando el equilibrio, jugando con la gravedad, sintiendo unas piedras que casi quemaban. Una tú y otra yo. Tras la que entendimos como la última, decidimos crear un espacio de seguridad para este hito. Este homenaje se ha convertido en un compañero muy inspirador, un elemento de reflexión sobre el equilibrio, la in/ter/dependencia, la cooperación, la confianza… en fin, ahí sigue dos semanas después, desde el 18 de agosto de 2016. A mi me tiene enamorado.

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