Amor de hombre

A esta planta, la tradescantia, también la llaman miseria. Existen muchísimas variedades de miseria, tantas como de amor de hombre.

El mío, mi amor, como hombre, se está dejando llevar por la primavera, descontrolada por el sol que llega después de las mil aguas de abril.

Apreciar la belleza de esta explosión de vida, este mensaje entregado al presente.

No tengo ganas de palabras, solo de flores, y de amor de hombre.

 

 

 

Arriate

La última Luna Nueva de invierno es la que aconsejan para hacer acopio de materiales naturales para construir: cañas, retamas, juncos, mimbres. Su savia se rige por la luna. A partir de hoy, la sangre blanca comienza a regar con más fluidez para que las plantas se entreguen al despertar de la primavera (todo esto sin el más mínimo rigor,…).

Año tras año, esta luna marca un cambio importante.

En esta ocasión, la visita de Nele, Lena, Ingo y Pepe ha devuelto al chozo su carácter bohemio y silencioso, la música elegante, los brindis de miradas profundas y el trabajo concienzudo para rematar lo que hace tiempo se empezó.

Y esto es la hOSTia!

La hOSTia surgió allá por el 2014, en el 2 de la Gretschelstrasse del Bülowviertel al este (OST) de Leipzig. Era por entonces cuando en el sótano, de aquella nuestra casa, empezaban a materializarse aquellos planes de fiestas. Con la confianza que dan los éxitos y las frustraciones, la hOSTia ha seguido su camino hasta llegar al suroeste extremeño. ¡Tantos años! Aquí vuelve la frescura y las ganas de aquel espacio de unfertigkeit en el que todo era posible. La motivación que surge cuando la gente se echa palante, propone, hace.

Somos lo que hacemos.

¡Y en carnavales hemos hecho un arriate!

El arriate tuvo una visita muy esperada, de la que el notario y las estrellas del martes de carnaval dieron fe.

Gracias.

 

¡Intrépido! ¡Ácrata!

Con arrojo, con valor, asumiendo que los miedos son los que nos marcan el camino, entendiendo que han sido muchos los errores y, por tanto, muchas las lecciones.

Apartando la reflexión para otro momento e izando la bandera de la osadía.

Por la creación de espacios místicos, ácratas, esdrújulos, pacíficos, donde lo que pase nazca de la voluntad y la inspiración y la legitimidad sea la que a cada cual le ofrezca su corazón.

No, no espero nada, solo a mi intuición, que me siga marcando el camino.​

Aquello tan hermoso que un día fue, ya no es. Hoy vienen nuevos equilibrios, nuevas técnicas, nuevas formas de expresión de la belleza, que lo bello, al fin y al cabo, está por todas partes.

Ahí siguen las estrellas, ahí siguen las plantas y los sueños, ahí sigue el ímpetu, la alegría y las ganas de vivir, de construir y de seguir creciendo.

 

 

 

02022020, ¡capicúa!

¡Que las raíces de mi casa sean de encina!

El 2 de febrero de 2020 es capicúa, de esos números marcan hitos. Hito tras hito.

Otro nuevo ciclo, un adelanto de lo que será una primavera prematura, espermatozoides de bellota fecundando la pared de piedra y barro.

Espirales dibujándose sobre la cubierta recíproca.

Las simples cosas, esas de las que uno se despide insensiblemente, esas a las que les damos la bienvenida para entregarlas al devorador paso del tiempo, el que las madura, el que las embellece, el que las destruye.

Luna nueva, nueva estructura

La sensación de que hoy empieza todo vino antes de saber que anoche fue luna nueva; y que hoy arranca el año nuevo chino. Parece que el inicio de esta década trae presagios positivos, con nuevas energías que dejan atrás esta época de bloqueo y energías negativas. ¡Menos mal! ¡Ahora sí!

El año que hoy comienza es el de la rata, mi animal en el horóscopo chino, así que, ¡es mi año! Hoy, justo hoy, 5 días después de mi cumpleaños. Pero la sensación de renovación va más allá de lo que augura el horóscopo chino: el chozo también se pronuncia.

Nuevas estructuras, nuevos equilibrios. Confiemos en la reciprocidad, que cada uno asuma su responsabilidad; los compromisos han de ser con el todo, mi compromiso no es contigo, que eres un elemento más de un todo, mi compromiso es con el todo.

Luna nueva, nueva estructura, que no es más que el “conjunto de relaciones que mantienen entre sí las partes de un todo”, o el “modo de estar organizadas u ordenadas las partes de un todo”. La estructura recíproca de la cubierta simboliza un tiempo de orden y serenidad. Del interior del alma, digo, del chozo, han desaparecido obstáculos que bloqueaban el fluir de la energía, impedían contemplar la plenitud del espacio y, a pesar de que pudieran resultar útiles en determinados momentos, son vestigios de algo que ya ha quedado atrás.

Estamos en un nuevo tiempo. La estructura está consolidada, descansa sobre una base sólida y estable.

Demos rienda suelta a la imaginación para disfrutar de los matices, para diseñar lo que viene, ¡lo importante ya está aquí!

20200124_190308

 

 

Eclipse en Capricornio

Aunque no me hayas pedido perdón, te perdono.

Y lo hago en nombre de mi ego, el principal afectado por este terremoto que, acompañado de vientos huracanados, ha dejado todo reducido a escombros, tal y como ocurrió hace un año, cuando el fuego devoró las pretensiones de ese ego, el mío, que se creía por encima de la canopia, y que ahora, con los pies en el suelo, ha tomado conciencia de la importancia que tiene el respeto al equilibrio, a la armonía, a la humildad, al origen.

Este tiempo de solsticios, eclipses, penumbras y transformaciones es una nueva oportunidad para dar las gracias. Gracias por tanta energía, por tanto cariño, gracias por sacudirme la moral en la inercia del día a día, por cuestionar lo incuestionable, y gracias por derribar el puntal que sostenía mi ego en un momento decisivo.

La imagen es desoladora, da igual la dirección en la que mire, no sabría por dónde empezar. En otro tiempo fue necesaria la ayuda de muchas personas, ellas tomaron la iniciativa para derribar lo poco que quedaba y retirar los escombros, quemar los restos y empezar a soñar de nuevo. Ahora estoy solo, camino entre las ruinas de algo que ya se tambaleaba, pero nadie puede ver este caos, nadie entiende la magnitud de mi tragedia, porque nadie conocía la dimensión del amor que te tenía, ni la magia que atesoran esas manos, ni las estrellas que brillan cada noche en tus ojos, ni el poder de tus conjuros.

¡Qué dolor tan hermoso! Cuando no es posible lo que quiere el corazón. ¡Qué dolor tan grande! Cuando disfrazamos de traición al desamor. ¡Qué dolor tan profundo! Cuando son las palabras las que nos impiden llegar a la verdad.

Gracias, gracias, gracias. Gracias por curar mi mal mayor. Gracias por tu generosidad y tu tiempo. Gracias por venir, por volver y volver. Por sembrar y construir. Gracias por tus cuidados.

Gracias por tanto amor.

 

Agua inesperada

Ya hacía meses que no llovía.

Es asombrosa la capacidad de las encinas para soportar  meses y meses de sequía. Resistir esos vientos secos y cálidos que embisten sus copas,  sostenidas por ramas, que más que ramas son los jeroglíficos de nuestra historia.

Ramas fuertes por naturaleza, debilitadas por los negocios de los pueblos.

Este agua inesperada devuelve el polvo al suelo, levanta olores y sensaciones de otoño y alegra el verde de las hojas.

 

Encinas, a sus puestos

Las encinas resisten. Son fuertes. Son el batallón en el frente contra el silencioso ejército que avanza con el desierto.

Hoy reciben el aviso de los batallones lusos, mensajes de humo que llegan advirtiendo de un desastre que, lejos de combatir, aceleramos con nuestras prácticas, bien por abandono bien por sobreexplotación, es cuestión de gestionar con cabeza y, sobre todo, con corazón.

El Bosque Mediterráneo y, por ende, La Dehesa, claman socorro a quienes lo han llevado al abismo. Nosotros, las civilizaciones mediterráneas, a las que acogieron aquellos bosques prósperos y generosos, somos hoy responsables de devolver al entorno el equilibrio natural del que, como especie autóctona, requerimos para mantener nuestra forma de vida.