Retos de la dehesa

Afortunadamente podemos convivir con uno de los bosques más antiguos de la Tierra. Quercus hubo en pangea, de ahí se repartieron por los 5 continentes. En Extremadura perviven especies adaptadas a un clima impredecible, eso es lo que las hace únicas. Su capacidad para adaptarse a periodos muy fríos, muy calurosos, húmedos y semidesérticos. Sin embargo, debemos asumir que la dehesa, como ecosistema extendido por gran parte del a península ibérica, se encuentra en la recta final hacia su desaparición. La ausencia de regenerado natural, la sobreexplotación, el empobrecimiento de los suelos, todos los patógenos y malas prácticas que provocan «la seca», o el abandono, aceleran el proceso de extinción de un ecosistema cultural, social y agrosilvopastoral, de un valor incalculable ante retos actuales como la salud física y mental, la despoblación y el propio cambio climático.

Nuestras prácticas son extractivas. De la dehesa solo sacamos. A pesar de modelos como la ganadería regenerativa, el manejo holístico o la propia ganadería extensiva, como modelo sostenible, a nivel global, estas prácticas son todavía residuales, y si bien sirven de referencia y de espacios demostrativos, la mayor parte de los territorios adehesados se encuentra en riesgo serio de desaparición en un periodo de 30 a 50 años (fuente: observación propia en carretera,… y numerosos estudios, y si quieres, de 30 a 60…).

Bosque ancestral para unas, pastos para otras, ocio cinegético para otros cuantos, lo cierto es que la dehesa plantea importantes interrogantes en cuanto a usos, sistemas de propiedad, gestión de fincas comunales, medidas políticas, divulgación de buenas prácticas, formación, gestión de datos,… que podrían dar lugar a soluciones inexploradas hasta ahora, capaces de cambiar la tendencia en el deterioro generalizado de este ecosistema.

Resultados de trabajos de investigación recientes sobre el quercus, hablan de variedades injertadas y seleccionadas en laboratorios capaces de garantizar tanto el éxito de las densificaciones, como la producción de bellota -de forma intensiva, en comarcas de cultivos como la campiña-, para nuevos mercados de productos sin gluten, veganos y con propiedades muy saludables.

Por una parte, esta nueva forma de producir, supondría interesantes oportunidades innovadoras de negocio, y que por otra, a modo de hipótesis, podría poner en jaque la escasa competitividad de las  dehesas tradicionales (por su menor e irregular producción), a la vez que permitiría regenerar de forma más rápida áreas que ya se caracterizan como semidesérticas. Todo un dilema que conviene analizar don cautela.

Por otra parte, desde una perspectiva global, el desierto tiene sus conexiones estrechas con la dehesa. Avanza desde el continente africano y se hace sentir en este de la península ibérica. Cada ramal que se parte, tras décadas de podas abusivas y víctimas de plagas de insectos que se alimentan de madera, cada encina que se convierte en leña, es un paso adelante del desierto. No tanto por la muerte del árbol, sino por la ausencia de ejemplares jóvenes que crezcan con vigor.

La gestión del agua se convierte también en un tema central. Hasta ahora, la acumulación de agua de lluvia en charcas artificiales ha sido una de las prácticas más extendidas, junto con los pozos de sondeo, algunos de ellos incluso a más de 100 metros de profundidad. La situación empeora con los años. La pluviometría ha descendido, los veranos son más largos y las sequías más frecuentes. Lo suelos, por su parte, se han compactado, el agua discurre por la superficie sin filtrarse, y arrastra consigo materia orgánica y tierra, empobreciendo aún más la base sobre la que se alimenta tanto el ganado como las plantas: el suelo.

¿Ganadería extensiva o ganadería intensiva al aire libre? ¿Dehesa o monocultivo de quercus? ¿Queremos realmente recuperar la biodiversidad? ¿Subvenciones para pastos sobreexplotados? ¿Densificaciones con riego? ¿Qué haríamos en un entorno desertificado? Son preguntas interesantes que me encantaría debatir de una forma respetuosa y constructiva, con el fin de encontrar soluciones que nos den esperanza.

Regenerar la vida en la dehesa:

Una cuestión de sentido común:

Desertificación…

Y aquí comparto las diapositivas de la presentación sobre los retos de la dehesa que hice en el Pecha Kucha que organizaron las compañeras de Lafábrika Detodalavida. 20 imágenes para 6:40 que me han ayudado a organizar ideas en torno a la situación de la dehesa.