El equinoccio y la reciprocidad

Si nos ayudamos, lo conseguimos, no cabe duda. Ese es el mensaje que esta nueva cubierta lanza desde el corazón de la dehesa. En la reciprocidad está la respuesta, en repartirse el peso de forma equitativa, en asumir cada cual su propia responsabilidad, conscientes de que si no es así, todo se viene abajo.

Para colocar esta maravilla encima del muro han hecho falta amigas y amigos que, igual que la estructura que hemos creado, precisaba de organización, comunicación y coordinación.

Coincidiendo con el equinoccio, tiempo de cosechar y momento de equilibrio, el chozo vuelve a ser testigo de un encuentro mágico, cargado de emociones, abrazos y armonía. ¡Qué mejor cosecha!

Gracias Berna, Piqui, César, Morán, Carlitos, Ana y gracias hermano.

Hoy la noche será más larga que el día. Es momento de recogimiento, de prepararse para el invierno y, ojalá, para las lluvias. Aún queda mucho trabajo por hacer, pero hoy es sin duda, otro de esos días históricos para este proyecto, que no es otra cosa que el reflejo de la ayuda de quienes deciden pasar por aquí a dejar lo mejor de sí mismas. Solo espero que esta sensación sea recíproca.

Camuflaje
El chozo en la jesa
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Retama, chamosca o escoba.

“Amarga, dura y bravía. Eres como la retama. Amarga, dura y bravía.”

Así empieza la canción de ‘El Agujetas’ que canturreaba mientras cortaba retama, seleccionando las ramas más rectas y tupidas. Entre Jonatán y yo hemos hecho unos 30 haces que ya están colocados sobre el pentágono superior de la cúpula.

Jonatán entendió la técnica rápidamente. Tal y como nos dijo Pedro Cano, el porrinero que más sabe sobre arquitectura tradicional local, “de arriba hacia abajo, entremetiendo”. Pues así lo hizo el de Los Guadalperales, con toda la concentración y su concienzuda perseverancia, rama a rama, retama a retama, haz tras haz. Jugándosela. Y yo, para más inri, pidiéndole que tuviera cuidado.

Para ello ha habido que, una vez más, superar miedos, confiar en el trabajo hecho, experimentar, colaborar, escuchar, preguntar y ser pacientes.

El techo avanza. Me costaba creer que finalmente conseguiríamos hacer una cubierta vegetal, pero ahí esta, con un manto de brezo madrileño repartido por el perímetro del pentágono y una sombrilla de brezo catalán dándole forma a la parte central. Sobre todo eso, un manto de retama de unos 20 centímetros de espesor, bastante más en la parte central y menos en el perímetro, creando así más inclinación.

En fin, dejamos paso a las fotos que ilustran esta nueva etapa del chozo.

Cal, cañas & gaditanas

Con cada visita el chozo se recarga de energía.

En las últimas semanas han pasado por el chozo grandes amigas como Ana, Esther y Lucía que han encalado paredes, cosido cañas y sobre todo, han llenado el chozo de alegría y de amor. Son estas visitas las que le dan sentido a este proyecto y las que cargan las pilas para continuar.

Igual que la cal, estas gaditanas preciosas han traido su luz y su pureza al chozo. Las noches estrelladas ha sido la sorpresa que el cielo tenía preparada tras los calurosos días de trabajo.