Retama, chamosca o escoba.

“Amarga, dura y bravía. Eres como la retama. Amarga, dura y bravía.”

Así empieza la canción de ‘El Agujetas’ que canturreaba mientras cortaba retama, seleccionando las ramas más rectas y tupidas. Entre Jonatán y yo hemos hecho unos 30 haces que ya están colocados sobre el pentágono superior de la cúpula.

Jonatán entendió la técnica rápidamente. Tal y como nos dijo Pedro Cano, el porrinero que más sabe sobre arquitectura tradicional local, “de arriba hacia abajo, entremetiendo”. Pues así lo hizo el de Los Guadalperales, con toda la concentración y su concienzuda perseverancia, rama a rama, retama a retama, haz tras haz. Jugándosela. Y yo, para más inri, pidiéndole que tuviera cuidado.

Para ello ha habido que, una vez más, superar miedos, confiar en el trabajo hecho, experimentar, colaborar, escuchar, preguntar y ser pacientes.

El techo avanza. Me costaba creer que finalmente conseguiríamos hacer una cubierta vegetal, pero ahí esta, con un manto de brezo madrileño repartido por el perímetro del pentágono y una sombrilla de brezo catalán dándole forma a la parte central. Sobre todo eso, un manto de retama de unos 20 centímetros de espesor, bastante más en la parte central y menos en el perímetro, creando así más inclinación.

En fin, dejamos paso a las fotos que ilustran esta nueva etapa del chozo.

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Cal, cañas & gaditanas

Con cada visita el chozo se recarga de energía.

En las últimas semanas han pasado por el chozo grandes amigas como Ana, Esther y Lucía que han encalado paredes, cosido cañas y sobre todo, han llenado el chozo de alegría y de amor. Son estas visitas las que le dan sentido a este proyecto y las que cargan las pilas para continuar.

Igual que la cal, estas gaditanas preciosas han traido su luz y su pureza al chozo. Las noches estrelladas ha sido la sorpresa que el cielo tenía preparada tras los calurosos días de trabajo.