Campaña elecfloral

No sé a quién votar. La verdad es que todas están haciendo muy buena campaña. Están mostrando sus mejores flores, pero ya sabemos que luego llega el invierno y tó se queda en ná. 

La verdad es que viéndolas así de espléndidas, tan rojas, tan moraditas, tan coloridas, tan echás palante, entran ganas de dejarse convencer por sus cantos de sirena, aplaudir cuando se ponen de cara al sol, cada una entonando su himno, soberbias y altivas. Todas ellas animadas por ejércitos de yerbas comunes que las vitorean, en un afán de sentirse parte de algo, aunque sea solo durante un par de semanas.

¡Qué más da si son venenosas o duran tres días! A mi madre le gustaba la roja y yo para las azules ni miro. Las lilas me llaman la atención, mucho, pero las conozco hace poco y no me fío, el año pasado salieron muchas, pero este año, ¡ni la mitad! Han salido algunas naranjas, preciosas, ¡con unas ganas! Pero me tienen mosca, el color les cambia de un día para otro, y hay veces que no sabes por dónde van a salir.

Y están las que no florecen nunca, que han entrado en campaña sabiendo que su flor  no hará acto de presencia, no confundamos a estas con aquellas otras flores verdes que se secan antes de madurar, esas pobres, ignorantes, son dignas de lástima, a las que me refiero son a esas otras que le dan vigor al jardín, a esas hojas verdes que recogen la luz para llenar de vida el huerto, el parque y los bosques, esas suelen estar al pie del cañón todo el año, así que creo que finalmente voy a decantarme por el verde de toda la vida, por las que han demostrado fidelidad a pesar de las dificultades. Eso sí, benditas las campañas, que los capullos afloran para engatusar a clientes quienes solo se interesan por el color, y quieras que no, el espectáculo es entretenido.

 

Anuncios

Ayuda inesperada.

Tras días de trabajo en soledad, de avances importantes, reflexión, limpeza, orden, siembra y tormentas, Lucile decidió venir a pasar unos días, Carlitos llamó para echar una mano en su día libre y Jon prefirió preparar las actividades del campamento aquí con nosotros en vez de quedarse en la capital de reino.

¡Por fin el nuevo porche se llenó de conversaciones!

José Jacinto también quiso traer a sus amigos y a su hermana Talía. Un grupo de chicos que casi sin mediar palabra se pusieron manos a la obra, todo ello, con la dirección de obra de la experimentada Talía, que ya había venido en varias ocasiones a colaborar.

Lucile y yo habíamos preparado una gran cantidad de barro y paja con la tierra que Carlitos había picado el día antes, así que todo estaba listo para empezar a subir barro y piedras a la terraza que, por cierto, ¡quedó prácticamente acabada! … ¡Más barro! ¡Más piedras! ¿De dónde eres? ¿Cómo te llamas? ¡Más barro! ¡Más piedras!

De repente se formó una cadena de trabajo de las que funcionan. Quizá fue porque el objetivo estaba muy definido, porque sabíamos lo que queríamos hacer, porque estábamos seguros de que la velada que nos esperaba iba a ser genial, porque el horno estaba encendido, porque todos quisimos dar lo mejor de nosotros mismos o quizá fue por la conjunción de todo esto por lo que en la tarde-noche del martes 27 de junio hubo una explosión de energía en el chozo. La noche acabó entre conversaciones filosóficas, preguntas al universo y críticas a la tierra.

Y las estrellas brillaron de una forma especial, como cada noche.

Remy | Porche, terraza y silencina.

Don Remigio no ha sido un voluntario más. Llegó una noche mágica con su balafón para llenar de misterio las noches de luna llena. Sus brotes de lentejas nos mostraron una forma mucho más sana y rica de alimentarnos. Cúrcuma, pan de cualquier cosa, ortiga o malva. Fruta y serenidad. Garbanzos. Y una sonrisa casi perenne. Desde Alcohuaz hasta Burdeos. Y de Burdeos al chozo pasando por Galicia. Buena ruta para seguir hasta las alpujarras.

Soluciones, inspiración, paz, música y un gran amor por la vida. El chozo se ha llenado de energía, ha avanzado hacia un camino inesperado. La silencina nos guarda ahora con sus ojos de bellota avellanada, el muro suroeste queda protegido a la sombra de un porche-terraza soñado durante meses. La terraza se ha materializado y las ventanas del primer nivel ya han llegado. No obstante, el tiempo y el trabajo han de integrar tantas novedades, tanta tierra y piedras removidas, en un espacio que no para.

Ahora sólo falta que llueva antes de que el calor lo seque todo.

Menuda sorpresa la que nos tenía deparada el destino.

Gracias Remi y gracias Joni.